
Hoy muchos animalillos, sin saberlo, se acuestan huérfanos. Ella nos ha dejado. Siempre preocupada por los otros, se olvidó de sí misma. Adaptable, rigurosa, su trabajo fue su vida. No había bestia que se resistiera a sus cuidados... Perros, gatos, jinetas, guacamayos, burros y caballos, vacas y toros... Cuando nadie daba un paso más por un animal, ella lo daba y nunca se equivocó. Los más dóciles y los más bravos se plegaban a sus manos, a su cariño incondicional que captaban nada más verla.
Txus no sabe que su Gran tía Vicky ya no vendrá a verle, que ya no le curará sus difíciles almohadillas de bulldog. Lo sabrá más adelante, lo notará en el tiempo que pasará sin oír su voz, llamándole desde la escalera...
Como todas las personas excepcionales, difícil cubrir su hueco, imposible otra igual.
Vicky luchadora, amiga incondicional, sensible en un mundo incomprensible, la vida te dio más trabajos que fortunas. Imprescindible aunque tu nunca lo creíste.
Hoy muchos animalillos, sin saberlo, se acuestan huérfanos y nosotros mucho más solos.
RauLuz. Vallecas, diciembre 2008