9 ene. 2011

Sony Boy Williamson. La sonrisa del diablo.

Sutil, enigmático, tramposo. Un clásico, un maestro, pero por encima de todo armonicista y bluesman. Uno de los grandes del Chicago Blues de mitad del siglo XX. Los historiadores no acaban de ponerse de acuerdo en cual fue su verdadero nombre: Alec Ford o Rice Miller, lo que si está bien claro es que pasó a la historia como Sonny Boy Williamson, aunque a veces puede encontrarse con el añadido de II (segundo). Parece ser que Alec Ford, nacido en Glendora, Mississippí en algún momento entre 1890 y 1901, fue educado por su padrastro y que se ganaba la vida en las duras tareas de los arrozales del sur de donde volvía con las botas llenas de agua, hecho que le sirvió para cargar con su segundo nombre: Rice Miller. Pero aquello no era su ideal de vida y  como había aprendido a tocar la armónica decidió vagabundear por el viejo sur cambiando su blues por algunas monedas o platos de comida. Los cruces de caminos siempre hacen coincidir el destino de los bluesmen, así pues Robert Lockwood, Robert Johnson y Howlin' Wolf, entre otros, fueron sus compañeros de camino. Mientras tanto otro armonicista llamado John Lee Williamson, alias Sonny Boy revolucionaba el blues en las bulliciosas calles del Chicago de finales de los años 30. Su forma de soplar la armónica era única y acabaría convirtiéndose en referente para los jóvenes que vendrían después a probar suerte en la ciudad del viento. No es de extrañar que el por entonces prestigioso sello Bluebird se interesase por grabar sus blues; las cosas le iban bien, era un negro con algo de dinero, admirado, sus discos fueron famosos en Illinois y en el sur. 
En algún momento el buscavidas de Alec Ford o Rice Miller decidió dar el golpe de su vida; ni corto ni perezoso se hizo pasar por John Lee Williamson haciéndose llamar a si mismo Sonny Boy Williamson. El muy sinverguenza se hizo con los discos del auténtico Sonny Boy y los presentaba en los locales donde actuaba como credenciales propias  de su música para conseguir más dinero en sus actuaciones. El hecho llegó a oídos de John Lee que cargó con una pistola durante un tiempo decidido a pegarle un par de tiros al impostor, suceso que afortunadamente nunca pasó pero que dada la reputación de borrachuzo, mujeriego y buscarazones del presunto agresor no hubiese resultado nada extraño, de hecho John Lee murió apuñalado en junio de 1948 por un tipo que sintió un exceso de celos al presenciar una desmesurada confianza entre su esposa y el armonicista. 
Con John Lee Williamson criando malvas el camino de Sonny Boy Williamson (Rice Miller) se allanaba. En los años 50 se instaló en Chicago y grabó para Trumpet y Chess algunas de las piezas clave de lo que acabaría siendo el blues urbano. Su vida de vagabundo se hacía más plácida y poco a poco se convirtió en uno de los grandes del Chicago Blues. En 1963 gracias al American Folk Blues Festival su reputación acabaría convirtiéndose en leyenda; los jovenzuelos británicos de la época: Animals, Yardbirds, Rolling Stones lo señalan como una de sus mayores influencias. Eric Clapton cuenta en su autobiografía que le preguntó si su nombre auténtico era Rice Miller, pero desistió ante la mirada de pocos amigos del viejo bluesman. Sony Boy Williamson  llegó a grabar con muchas de estas bandas. En 1965 regresó a su Mississippí natal donde siguió soplando su armónica en compañía de viejos compinches como Robert Nighthawk hasta que una noche de mayo del mismo año se fue a dormir y no despertó.  

Sonny Boy Williamson fue un músico extraordinario, un armonicista expresivo y exquisito a la vez capaz de con pocas notas elaborar magníficos solos,  momentos excelentes en la historia del blues. Aquí podemos verlo en un vídeo de las mencionadas sesiones de 1963 con un Sonny Boy ya veterano acompañado magistralmente por Otis Spann al piano, Matt Murphy a la guitarra, Bill Stepney a la batería y Willie Dixon al contrabajo, con Memphis Slim como presentador. 


 
Ya que estamos, me van a permitir la recomendación del disco del mismo año Keep It To Ourselves con momentos de auténtica delicatessen donde la voz y la armónica del maestro se hacen acompañar únicamente por la guitarra de Matt Murphy o el piano de Memphis Slim. 



 Tony Pedrol, La Teoría del Taburete. Barcelona 2011

2 comentarios:

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

¡Grandioso!
JL

Caminando sobre la Luna dijo...

Nada como los buenos colegas para que nos cuenten cosas exquisitas, estamos de acuerdo contigo y esperamos tener Tony Pedrol para rato. Por cierto, Tony también exquisito y fino guitarrista.
Un beso JL