4 feb. 2013

Cineastas contra mangantes

¡Attrezzo patria querida, attrezzo de mis amores!!! 
Como venimos diciendo de otros ámbitos laborales, si se sigue prescindiendo de auténticos profesionales veremos, cada día más, disparates como los de la serie Amar es para siempre que se emite en Antena3, continuación de Amar en tiempos revueltos, una de las series de éxito emitida por tve hasta la pasada temporada.
Vamos por los años 60 y se ven detalles de descuido en vestuario, decoración y dirección de actores todo el tiempo. Hasta el momento con solo 15 capítulos emitidos el más llamativo pertenece a attrezzo y decoración. La actriz Eli Iranzo es Elsa una mendiga alcohólica que merodea por La Plaza de los Frutos, descuidada en higiene y vestido tal y como se nos muestra en los capítulos en los que aparece. En un momento dado se buscan sus pertenencias en la ribera del río Manzanares lugar en el que pernocta en algunas ocasiones y ¡Sorpresa! Aparecen un hatillo y un saquito como recién salidos de la boutique-burdel Le Ciel 23, otro centro de la acción de la serie.
En la reciente previa de los Goya 2013, al fin,  un pequeño número de actores y directores hacen una llamada de atención sobre este asunto.
Si la cultura de un país se mide por el trato que dispensa a sus animales también se mide por como se tratan los trabajos de exhibición. Esas películas emitidas por las televisiones con los títulos de crédito cortados a tajo por los programadores, so pretexto de pérdida en publicidad y de aburrimiento por parte de los espectadores que por lo visto se pasan inmediatamente a otro canal, impide que se sepa, para bien o mal, quienes son técnicos, decoradores, atrezzistas y demás profesionales lastimando  a la vista.
Excluyamos a las televisiones privadas. Tve debería respetar las piezas audio visuales íntegramente.
Si hacemos una encuesta en la calle preguntando nombres de directores de decoración, fotografía y vestuario en las artes escénicas el resultado no puede ser más desolador.
A este respecto es interesante ver el documental Cineastas contra magnates de Carlos Benpar, premio Goya del año 2005 en su modalidad y su posterior Cineastas en acción. Claro que en esto igual solo estamos de acuerdo los cuatro chalados que nos quedamos en los cines hasta que sale la fecha en los metrajes y se va todo a negro y que para poder leer vamos sorteando los manoteos de los que se ponen los abrigos o se quedan de pie hablando a todo volumen con el de al lado. Para títulos de crédito nada como el verano, no hay abrigos que ponerse y sí salir de naja de las salas nevera. En fin.



RauLuz, Vallecas. Madrid 2013


4 comentarios:

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Cuando pasaban por TVE eso de "Amar en huevos revueltos", o algo así, presté atención a algunos capítulos durante unas semanas, pues actuaba ahí una amiga, y me partía el culo de risa con los fallos de guión y sobre todo de documentación. Uno leve (los había muy gruesos, referidos a cuestiones políticas y de simple cotidianeidad, pero pongamos como ejemplo el breve): Estaban en los años 50 y uno de los actores, hablando de fútbol, dijo "y va el árbitro y le enseña la tarjeta roja". La de expulsión, claro. Pues bien, la tarjeta roja, como la amarilla (que primero fue blanca), no llegan al fútbol hasta los años 70 del siglo pasado. Antes, los árbitros expulsaban de palabra, directamente, y luego lo reflejaban en el acta.
Y así, todo... Además de una realización a trompicones y una nutrida representación de actores malos, salvo honrosas excepciones.
JL

Caminando sobre la Luna dijo...

Yo comencé a verla para que mi pobre Niña Madre se entretuviera un rato, la mujer de los libros y la lectura que en su casa nunca tuvo tele...
Los horrores documentales van de este que tu muy bien señalas y que no es tan poca cosa ya que hay un personaje que habla de fútbol todo el tiempo y es entrenador de un equipo de barrio, así que para colmo el actor-entrenador es el que dice la burrada. De eso también hay ahora y no les hace falta guionista.
Y otro que puedo señalar yo como fue que en torno a 1950 un personaje femenino español de barrio me luciera unos fermosos pantalones pitillo muy de uso de Francia hacia arriba, pero que aquí solo habíamos visto en las revistas. Tuve mi primer pantalón bien entrados los 60. Me encontré en plena calle de Uría un turulito que resultó ser un billete de 500 pesetas ¡Una fortuna! que repartí con mi abuela Rufina, con el resto me fui a Simago, también en la calle de Uría, y me compré unos ¡pantalones!
¡La leche! La lata que me dieron los pantalones, que si no te los pongas, que si te ve fulanita ya verás… Me los ponía casi de extranjis y saliendo a la carrera de casa con la impagable ayuda de mi abuela Rufina que me montaba la retaguardia.
Excluimos de esta miseria moral y nacional a la burguesía, a la alta sociedad y a los prostíbulos de postín en los que se lucia de todo con consentimiento de Don Paco y vista gorda general y comandante.
Y así es todo aquí, a mogollón y como bien dices a trompicones.
Gracias por la visita JL.
Besos. Cuídate.

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Los pantalones de las chicas...
Se me quedó muy grabada una escena acojonante, de aquellos cuatro años que viví en Carabanchel entre las dos estancias americanas, felizmente largas. Era 1966. Iba una chica de aquellas que llamaban ye-yés por la calle, con unos pantalones de los de esos tiempos, imagínate, nada sicalípticos y tal, y un señor de esos españolazos de toda la vida fue y gritó a la chica: "¡Sinvergüenza! ¡Vas a perder el cielo por un pedazo de tela!"
Tal cual lo digo. Se me quedó hondamente grabada la escena, tanto como una fuerte sensación desazonadora.
Besos y abrazos.
JL

Caminando sobre la Luna dijo...

¡Esa buena memoria! Gracias, has fijado la mía, aunque los dichosos primeros pantalones, color albero para más señas, los tengo muy bien grabados en el departamento recuerdos… Y las 500 pelas ¡claro!
Lo más horroroso en pantalones, cuando a duras penas nos los fuimos poniendo, eran aquellos pantalones elásticos que llevaban trabilla bajo el empeine, quedaban de pena, las chicas y mujeres parecíamos sacos de arena de caderas para abajo, vamos, unas morcillas de caderas a zapatos para gran regocijo de esas señoras con bigotazo de la sección femenina; los odié siempre.
La de disparates que se han hecho sin ningún permiso de la mayoría de nosotras.
A ti te debía flipar sin estimulante alguno lo que veías al volver por aquí. No me extraña la desazón, la inquietud de saber que esto tenía y tiene poco arreglo.
Efectivamente, nada sicalíptico.
Así que querido JL, los guionistas y documentalistas no necesitan ni siquiera consultar bibliotecas y hemerotecas, si preguntan a quien tenga edad y recuerdos claros, está hecho.
Cuídate JL. Besos