11 sept. 2009

De Los Ramones a Camarón

Del 9 al 30 de septiembre se presenta en el Teatro Coliseum de Madrid el espectáculo de Flamenco Sinfónico Convivencias, Flamenco Sinfónico.
Ideado por el pianista sevillano David Peña Dorantes es un trabajo de reunión del flamenco, el jazz y la música orquestal que se estrena en el Festival Etnosur y que ahora llega a Madrid.
Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino Di Geraldo aportan la parte más cercana al Jazz.
El Lebrijano, Pedro María Peña, Tete Peña, Los Mellis y Alba Molina aportan la parte flamenca.
La Orquesta Filarmónica de Andalucía y el Cuarteto de Cuerdas representan la parte orquestal.
El baile corre a cargo de Pastora Galván.
Dorantes coordina toda la acción musical desde el piano y tiende los necesarios puentes entre los estilos musicales que se citan en Convivencias.
El espectáculo que se presenta ahora en Madrid consta de dos partes. 
En la primera el concepto tema a tema lo ralentiza y desconecta. Tras la introducción de Dorantes a la que se suman el trío de jazz, la percusión de Tete Peña y las palmas de Los Mellis, aparece por primera vez Pastora Galván acompañada por el Cuarteto de Cuerdas, en la pieza Relieves. Suben los grados de temperatura. Pastora cubista, consagra primaveras, desata galopes de caballos y txalapartas, gestualiza puntualmente de la cabeza a los pies, arrastra punteras y talones con intención sonora, sus manos mueven abanicos y mantones imaginarios y sus pies reseñan veloces la interpretación de las cuerdas. Puro genio el de Pastora Galván. Buster Keaton sonríe.
Tras un momento como éste, se comete la única equivocación grave de todo el espectáculo: Alba Molina. Bellísima, vestida como una princesa de cuento y acompañada al piano por Dorantes canta una canción absolutamente prescindible y de letra mediocre.
Tras este bajón, a duras penas el grande Lebrijano, el pregonero de la voz clara, la dicción pausada y la sabiduría antigua, logran equilibrar el concierto...  Y lo logra limpiamente.
Para el colofón, de nuevo Pastora Galván acompañada por Dorantes, Pedro María Peña y Tete Peña dejan el punto en alto con otra interpretación mayúscula en la Danza de las sombras.
En la segunda parte con todos los efectivos en escena la obra toma otro rumbo y funciona totalmente rodada por los cinco capítulos musicales que la integran. Homenaje a Todo es de color con los ecos de artistas importantes de la música andaluza como  Triana y Lole y Manuel... La Orquesta Filarmónica de Andalucía acentuando el sonido de conjunto. El lebrijano, incluso Alba Molina, integrada de manera más lógica en la obra, esta muy mejorada; y sobre todo, destacando con genio propio Pastora Galván que en la pieza final de la segunda parte vuelve a poner los taconazos sobre las tablas con propiedad absoluta.
Con las carencias ya reseñadas es interesante acudir a estas Convivencias del Flamenco, el jazz y la música orquestal ya que los momentos brillantes bien valen su existencia.
Cuando, vinitos mediantes, le cuento todo esto al fascinante José Manuel Gómez, con la chispa que le caracteriza, me dice:
¡Vamos que tú esperas el nervio de Los Ramones y el genio de Camarón!
Nadie lo dice mejor.
Teatro Coliseum de Madrid

Danza de las sombras. Dorantes, Tete Peña y Pastora Galván


RauLuz, Vallecas, septiembre 2009

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